sábado, 6 de mayo de 2017

DIGAMOS







Cuando la cama no tiene lado alguno
y el universo no discute ningún cetro,
cuando el desorden es lo único que reina
y los dioses se escapan por la boca
y nos miramos, diciendo no acabemos nunca,
es algo parecido, digamos, a la libertad.

Cuando arreglamos la heridas a las sábanas,
en ese casi sin querer que existe luego,
la rosa de los vientos ya en la cama
y los dioses nos reposan cansados y con calma
clavados en la cruz de nuestra ropa
y nos miramos, diciendo acabemos cuanto antes

y volvamos a la libertad, a ese algo parecido, digamos.

Esteban Pérez Sánchez  6.05.2017 

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