martes, 23 de mayo de 2017

APOYASTE TU CABZA EN MI HAMBRE






Apoyaste  tu cabeza en mi hambre
y susurraste  ¿Y mañana?
Dos eneros llevaba en las ausencias,
la piel de los almendros en tus pechos,
una nube de lluvia en tu cabello
y el tiempo varado en la raíz de nuestros deseos.
Nos miramos a los ojos como si fuese un ahora
de esos que se saben pasajeros,
la respiración era el paisaje y las caricias
el absurdo equipaje que se pierde en los destinos,
nos mirábamos a los ojos como si fuésemos nunca
y a mitad de dos sonrisas el mundo era tan libre
como los adioses que nunca se dan
y susurraste ¿Y mañana?
Apoyaste la cabeza en mi hambre
y en la calle era invierno,
ya siempre fue invierno.

Esteban Pérez Sánchez  23.05.2017


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