domingo, 30 de abril de 2017

Y SOMOS ESE ECO












Sé que somos la noche entre las olas de los brazos
en esa desnudez del tiempo
en la que quedo mirando tu cuerpo de agua
y echo de menos las espinas de las rosas,
el silencio de los amores primerizos,
cuando escondíamos a Dios por todos los vacíos.
Ahora los gritos tienen todas las escalas
de la geografía de los deseos
y Dios es propiedad de nuestro sexo y nadie se queja,
somos tan premeditados que pariremos otoños,
hijos de uvas y vinos con sabor a manzana y canela
con nubes violetas y poemas inacabados
y luego seremos invierno,  nieblas solitarias,
lluvia de nubes violetas y libros ya cerrados
y no recordaremos noches como estas
en esa desnudez del tiempo, ni a Dios, ni al deseo,
ni que fuimos y somos el eco de la muerte.


Esteban Pérez Sánchez  30.04.2017

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