viernes, 7 de abril de 2017

"LLEGO EN EL PRÓXIMO" "VOY DELANTE, COMO SIEMPRE"






Te esperaba y me esperaba,
como un manantial de vientres férreos y húmedos
el olor debajo de la tierra,
tantos viajeros esperando, mirándonos,
como si fuésemos cómplices de nada,
devolviéndonos las sonrisas,
mirando los móviles, los mensajes, las horas;
todos tendríamos que tener un amor llegando,
todos deberíamos tener un corazón
chocando contra los acantilados del mar.

“Llego en el  próximo”  “Voy delante, como siempre”
y me guardaba las rosas que no llevaba,
el poema no escrito, las prisas por verte,
me colocaba la vida en un minuto
y te esperaba y me esperaba
entre el murmullo de pasos y conversaciones,
como si todos fuésemos unas novelas de aventuras,
el mismo capítulo de la vida.

El sonido áspero de los frenos,
el grito metálico de los corazones de olvido,
como queriendo detener el tiempo,
como queriendo...
esa parada casi brusca,
esa encrucijada de pasajeros,
ese entrar por la plataforma y colocarme
donde siempre estabas,
ese guardarme el móvil con los mensajes antiguos,
ese viajar de pie con los ojos cerrados,
como si estuviese cerca de ti,
acariciando tu pelo de forma accidental,
o rozando tu mano tan leve e infinito,
con esas sonrisa escondidas,
diciéndonos el silencio que en la próxima bajamos
para ir donde siempre
y sigo con los ojos cerrados,
recordando tu olor tan dulce y tan amargo,
pasando estaciones y soledades,
recordando el último beso,
la última sonrisa,
el último abrazo,
llegando al final de todos los trayectos,
recordando tus palabras:
“Llego en el  próximo”  “Voy delante, como siempre”

Esteban Pérez Sánchez  7.04.2017



1 comentario:

Annalls dijo...

Me encanta toda tu obra en general...

A ver que te parece este, aunque suelo escribir en catalan normalmente, de vez en cuando...

) Me jugare la piel en ese encuentro
Pegare mi piel a tu piel
Para que entres en el turno de cada minuto, cada segundo
Cada siempre, mi piel en tu piel
Palmo a palmo, centímetro a centímetro, milimétricamente
Que nunca tu olor se desprenda de mí
Caricias de susurros, yemas deslizándose en tu espalda
Dedos enredados en tu pelo
Eternidad hecha noche
Tatuada en nuestra piel