miércoles, 19 de abril de 2017

LA CHICA SIN ROSTRO







Era la vida jugando a ser mayores,
ese decirnos el tiempo que no sirve de nada
esconderse y contar hasta cien en un beso,
era ese espacio donde la risa era un lugar sin pretensiones,
cuando nadie se preguntaba cómo sería el último amor,
de qué color serían sus ojos, a qué olería su piel.

Ahora, es la vida jugando a ser ahora,
cuando me siento con un libro en un banco de una calle
y leo poemas y sucede que el tiempo es el que juega
y cuenta hasta cien y corre y corre y nunca me encuentra,
es ahora cuando ya nadie te pregunta por el primer amor,
es ahora cuando piensas en aquellas primeras miradas,
en el olor del cabello, en las caricias eternas que el pasado
difumina, es ahora los nombres masticados en el olvido,
es ahora cuando la chica del primer amor no tiene ya rostro
y sonrío, ya la risa tiene pocas pretensiones y sigo leyendo;
la chica del último amor tiene todos los rostros del mundo.

Esteban Pérez Sánchez  19.04.2017



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