viernes, 14 de abril de 2017

LA CASA DONDE NO HABITO






La casa donde no habito tiene
una balconada llena de geranios,
revientan en rojo beso de labios,
entre murmullos de hojas  atrapadas,
como tus senos entre mis manos,
como el tiempo que nos rompe las sonrisas.
Tiene un sol de frente en la mañana
y tu espalda entre mis brazos cuando
riegas las vida y todo tiene sentido;
algunas tardes me siento, entre su olor dulce,
de vainilla y canela de tu cuerpo
con un libro y juego a ser un gato mientras leo,
siete vidas contigo pienso y paso páginas,
un día más sería suficiente y sonrío
por ese hacemos eternos los segundos en nosotros.

La casa donde no habito no tiene, perdón;
los ojos donde no habito no tienen
una balconada llena de geranios
con brotes rojos de sangre de olvido,
ni hojas verdes brotando entre las pieles del deseo,
sólo hay alguien que pasando páginas en un libro varado
en una vida eterna de segundos en soledades.

Esteban Pérez Sánchez  14.04.2017


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