sábado, 25 de marzo de 2017

LO ÚNICO QUE NO SÉ ES SI ERA AMOR





Lo único que no sé es si era amor
y que era un nano de diez, pongamos once años,
que igual eran nueve y no lo aseguro
porque no digan después que si mentía
o que esta historia es exagerada
y lo único que no sé es si era amor.
Ella olía a anises, a pan caliente, a vainilla,
a canela, a la levadura horneada de la vida,
la que también hace crecer todos los instintos;
mi madre compraba pan y yo respiraba
todos  los aromas calientes de su cuerpo,
cuando iba solo, cedía el turno a la vecindad entera
y yo sonreía en todos sus anises
y la nieve de harina de su piel invitaba
a los más felices inviernos de la vida,
ni colonias de rosas, ni perfume de jazmines,
ella era la esencia de mi tiempo.
Un día, de pronto,  de repente,  como suceden todas las tragedias
la panadería cerró y la chica del pan caliente
me hizo sentir como podría ser la soledad aún desconocida.
Han pasado tiempos y años y sobre todo días
y lo único que no sé es si era amor,
en el local abrieron una bar, luego un pub,
ahora es una cafetería donde me pongo
de espaldas a la infancia y escribo poemas
casi a escondida  y de vez en cuando le digo
a la camarera que me sirva un acopa de anís
y meto la mano en el bolsillo del tiempo
y saco un poco de canela y de vainilla

y escribo que ya no sé llorar.

Esteban Pérez Sánchez

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