domingo, 12 de marzo de 2017

LLEGUÉ Y TÚ




Llegué y tú
tu piel como luz encendida,
mis ojos eran la sombra de la noche
y el tacto de mis manos como algo casi recordado,
como fuego de tiempo y claro de luna
y tu cuerpo era silencio,
un mástil solitario,
tu vientre y tus caderas como olas sostenían
el resto de los mares
y la brisa danzaba en la mirada,
un océano se escondía en una lágrima
y un abrazo era una sonata de mimbre
que nos ataba en un pequeño espacio,
diste pasos y navegaste por mi alma,
te retorciste en cada verso,
en cada melancolía azul,
en cada deseo dulce de nostalgia
y tu regazo era azul, azul oscuro, rojo de vida
y luego negro, negro azul, negro rojo ,negro tú,
cada latido oscuro era un brote de luz,
es así un poema me dije,
algo que no pueda comprender,
algo donde pueda naufragar,
algo donde pueda abrazarme aunque sea el mar,
aunque sea una lágrima
y te miré,
como se miran los deseos tangibles,
como una mermelada de vacío en los labios…
llegué y tú,
tu piel como luz encendida,
como el faro para alumbrar mi naufragio.


Esteban Pérez Sánchez   12.3.2017


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