lunes, 23 de enero de 2017

SÉ QUE LAS OLAS ERAN VIOLETAS





Sé que las olas eran violetas
y el viento un vestido de bruma y ceniza
y ni estabas tú, ni estaba yo,
sólo estaba la desnudez del mundo
y aunque careza de importancia
el amor estaba,
porque el amor siempre está
buscándonos entre las olas,
donde dos delfines se besaban
y un caballito de mar ganaba la carrera
a un pez espada que no participaba
y que a su vez,
porque todo tienen que tener su ilógica,
protege a las chicas que se bañan con la sonrisa puesta.
Alguien escribía sobre la arena la palabra “Tú”
-seguro que es un loco-
pero el mundo necesita de estas cosas
-hablo de la necesidad de un tú sobre la arena-
de la necesidad de que nos digan que las olas son flores,
de que el viento es libre y nos besa
y que ni estabas tú, ni estaba yo
y que en un rincón de esos llenos de magia y de misterio
yo te quitaba el último botón
y tú ponías los latidos de la vida
y dos delfines se besaban
y un caballito de mar ganaba la carrera

porque en la vida todo tiene que tener su ilógica.



 "A Mía" 23.1.17

Esteban Pérez Sánchez 

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