lunes, 30 de enero de 2017

LA CONFESIÓN









Era recurrente urdir la trampa de una falsa confesión
para no quedar atrapado en la realidad del momento,
quien no se confesaba no tenía tiempo libre
en un mundo donde la libertad no existía
“sin pecado concebida”
y el monstruo del otro lado escuchando
-me confieso de haber mentido-
(y era verdad, lo único que cambiaba era el tiempo verbal)
me confeso de cometer actos impuros
de haber faltado a mis mayores... !joder qué cruz!
y dios que está en todos los lados lo sabe
y todo por acabar rápido, por jugar en el patio a la pelota,
por saltarnos las tapias y hacer “novillos”
por ver a las chicas sus piernas o sus bragas
por querer ser como los mayores y decir tacos y empujarnos y gritar.
Es jodida la vida a los nueve años,
no puedes llorar tienes qué ser un hombre, no puedes leer
te han quitado los libros por una biblia
y era recurrente urdir la trampa de una falsa confesión
para no quedar atrapado en la realidad del momento
“sin pecado concebida”
y te echo de menos
y Dios que está en todas las partes lo sabe

“A  Mía” 30.1.2017

Esteban Pérez Sánchez


No hay comentarios: