viernes, 15 de julio de 2016

ALMARIO DE CIUDAD


"ALMARIO DE CIUDAD"


Poemario comenzado el día 15 de julio de 2016, en Barcelona.


Impresiones sobre momentos de la ciudad que habito.

Las fotos e imágenes que acompañan a los poemas son propias.













Atrapas
un trozo de lluvia,
te quiero y la vida es una dejadez de instantes,
es un poco lo imperfecto de la noche
y otro poco la memoria del olvido,
el respirar cada vez que pasa algo
y la vida nos contempla como pasado,
porque la vida es ir al bulto de las cosas, hasta que un día,
suspendes las lecciones

de todo lo que está por llegar.






Me fugo con los frutos de los árboles,
 voy al acecho de todo lo exterior,
aprieto la vida y las grietas del tiempo,
siempre me atrajo el huir
de ti, de los sentidos, de mí,
huir del alma al mismo alma
y retorcerme
hasta concederme, delicadamente,
una parte de mi sonrisa.







Rumores playas olas retrocesos
chicas toples helados de vainilla
arena sol marea gritos silla
cielo cubierto despejado yesos

paredes encaladas azul huesos
máscaras bronce viento y astilla
barcos lejanos sal amor orilla
toldos lluvia impermeables presos

de un mundo con demoras verano
es estación de paso como todas
entre pieles desquites y serpientes

noches brindis café contertuliano
palabras silencios caracol modas
sólo para asuntos confidentes







La calle de la noche de la luna,
los besos de los enamorados,
una esquina y el viento en un costado,
tan cerca del mar, de cada ola
y dos corazones en el pecho,
me siento en un banco y abro un libro
y leo y suspiro el paso de la vida
y siento frío

en la calle de la noche de la luna.







En un poema
no pongo la vida,
en los versos

sólo cuento
la distancia de la realidad,
la aventura de tus ojos

y el sentirte.








Y si abres la noche
y todo es un tiempo que huye
y me abrazas
y dejamos que los sueños duerman

mientras somos hojas y viento de otoño.







Y me faltas,
ordenaba la lluvia,
las flores de los tejados,
las nostalgias presentidas de mañana
y me faltas
en lo inevitable.

Ordenaba el viento
y los sabores de miel y agua
de tu cuerpo
y me faltas
y me siento entre mis sombras
y respiro

en lo inevitable.






Y la hoja del tiempo
en la rama de nuestras miradas

el viento entre la ropa
como hojarasca

en los arces desnudos

la noche se abraza




Besarte cada vez que no te mire,
mirarte cada vez que no te bese,
amarte cuando cierre los ojos,

abrirlos y ver que tú me amas.







"A Mía... mi amor"

Mi poema
tan de tiempo sin ti
tan de abrazos de silencios
tan de amor amando amándote
tan de siempre en cada instante
tan de lágrima y sonrisa
tan de morirnos y matarnos
mi poema
tantos versos como besos tiene el mundo
tantas miradas de amapolas y violetas
tantos te amo al borde los labios
tantas cosas por rompernos en los ojos
tantas cosas para amar dentro del otro
tanta agua tanta arena tanta verdad
mi poema








La luz mortecina de la tarde
entre eternos árboles de plata,
como si fuese un hijo de las sombras
voy siendo hoja,

voy siendo viento.





Y la tarde,
esa voluntad ajena
en la certeza del otoño
y octubre es de cristal,
la levedad de cada segundo,
como una hoja cayendo
desde la rama de una mirada,

desde un beso que robo al viento.





Quedarme
donde suena tu piel,
esa lírica de las soledades,

quedarme,
bailando,

hasta que todo comience a ser siempre.






Ese vacío
caer en ti
sin importarme las heridas
pensar en el tiempo como algo inadecuado
mientras caigo
dejarte mi sangre en tu amapola
y caer

caer





Madrugo
intento hablar con dios
para cambiar los días
para cambiar los mares

pero termino tomando el café solo

entre barcos de papel






Dejé la casa de mis padres,
dejé mi hogar,
me dejó la vida tiempo atrás,
he dejado ciudades,
cambiado de colores,
de lluvia,
de viento,
de noches,
de silencios,

sigo siendo nómada en la piel.







Llueve,
escucho los viejos relojes,
llueve sobre el tiempo de las cosas rotas,
llueve,
escucho mi corazón
y llueve
y sigo caminando.

Llueve,
escucho mis pasos,
llueve y el viento está sereno,
llueve,
escucho tu corazón
y llueve
y sigo caminando,

como un fantasma de agua.






Sé que es tiempo presentido,
alguna vez, en un día como mañana,
estaré leyendo,
palabra por palabra lo que ya leí,
lo que creía conocer


y también será un tiempo presentido.





La madrugada,
limón y piel
y si me falta media sonrisa
miro la luna,
limón y miel
y si me faltas tú


sé que puedo encontrarte entre mis manos.





Uno es feliz,
cuando llueve
sé que es ella que me besa,
y si tengo frío
su viento me arropa
y un café es su corazón

con un toque de amapolas.






Necesito todos los segundo para sentirte
o guardar el tiempo en tu mirada
besarte cada vez que no te mire
mirarte cada vez que no te bese
amarte cuando cierre los ojos

abrirlos y ver que tú me amas





La sencillez de las cosas:







Piel
como seda salvaje

Piel
como poema escrito
Piel
como lazo anudado

Piel
como roce de luna

Piel
como beso  tu frente


Para Mía; Barcelona, 4 de octubre de 2016.





Fugitivo,
te busco entre las palabras,
entre cada trozo de letra,
y me paro
y hago pausas,
me silencio
y eres el eco del tiempo

y tengo miedo.








Y aprendes del silencio
pero el silencio siempre termina regresando,

aprendes de las palabras
y terminas un libro y abres otro,

y aprendes de la vida
y luego…
caminas,
simplemente caminas







 A veces
todos los colores se posan sobre el mar
y te sientas,
respiras
y cierras los ojos

y dejas que un nombre de mujer llegue con las olas.







Golondrinas de tarde
coches
pasos
el silencio grita
coches luces intermitentes luna
soledades
golondrinas de noche

golondrinas de siempre







A veces buscamos el color del viento
como niños jugando con la vida
y alguien ha escondido los colores
entre tu vestido.

A veces buscamos el color del viento
como hombres sin jugar a nada
y tenemos los colores
y el vestido

pero no desnudamos.






Salgo de prisa,
sé que tengo tiempo,
que no voy a ningún sitio,
pero voy corriendo
como un loco,
corriendo,

sin saber qué hacer con la ternura.






El hacernos
con la piel del mundo en contra,
con la sonrisa en los ojos,
bebiéndote las lágrimas.

El hacernos
a través de los mares,
en cada naufragio de la vida,
en cada muerte del silencio.

El hacernos
la vida en un poema,
buscando los hilos rojos de la sangre

para cosernos en el tiempo.





Nunca pienso en regresar,
puede que yo sea el lugar
donde alguien regrese.

Nunca pienso en regresar,
me siento en el borde la vida
y mis precipicios son cada vez más altos.

Nunca pienso en regresar,
puede que alguna vez a algún poema,
pero ya no soy la lectura de ayer

cuando te besaba los ojos.







No tengo canciones
pero bailo con un arce
y las hojas caen
son las notas musicales del silencio
y pienso que estoy loco

y huele a agua y a sal





Esperaré
a los desiertos de agua
a la luna roja
a la flor de la espada
a tu nombre en los labios,

esperaré

a la calma de mañana







Tal vez alguna vez estuve aquí
como un silencio de invierno,
enredado en chopos y pequeños arces
y reflejos de plata en el agua
y era terrible su hermosura
y no me detenía,
tal vez ya te presentía
y vuelvo al ayer de tu mirada
y me estremezco amor entre las dalias,
respirando la tarde,
inventándote de rosas y abedules

y en la próxima sonrisa de la luna.

Para Mía, 20.09.16






La lluvia era la flecha del arco iris
y me dio,

me miraste,
sangré
y brotaron ciudades ojos silencios
y murieron noches de neón

y palabras sin heridas.





A veces soy un niño de arena
con piel de viento.

A veces soy del alba la rosa
que marchita una mañana

muere bailando entre las soledades.



He pintado te amo
en los coches rosas,
en las casas amarillas,
en los polis rojos.

Antes
he pintado coches rosas,
casas amarillas

y polis de rojo.





Y te quedas
colgado de unas palabras,

como cuando el tiempo juega
a ser sólo tiempo,

la piel es sólo pintura
-me digo-


lo demás es sólo vida.









Entras en la vida
Siendo río y puente;
y de pronto
las orillas quieren juntarse,
y no te importa saber
quién trajo el agua
y quién la sed
ni quién
dejó en nosotros

esta melancolía.





Porque llevas en la piel
los otoños que me faltan,
el sabor de la primavera en la mirada

y yo
sólo sé recoger los sueños de la noche
entre las violetas


o cambiar el orden de las cosas.





A veces
es una canción
o la noche de todas las noches,
la que nunca nos pregunta
cuándo sabemos a nosotros,
a veces es una canción
o la noche de todas las noches

o el silencio.






La sinfonía de las sombras
un pequeño nido en mi mundo
y la piel es ave

y el mar la noche de los sueños.





Y si no encuentro el azul
peregrino de grises y de otoños
y me abrazas con tu piel de ola
y siento el invierno de la vida
y si no encuentro el azul
y todo es distancia
y me callas con besos de sal

y me amas en silencio.





Lo efímero de la eternidad,
a veces cambio algunos segundos
por una ola
o pienso en ti
o paseo descalzo por las madrugadas
y doy vueltas como un reloj de sol

entre tu sombra
o imagino tu sonrisa.






"Para Mía, 8 de septiembre de 2016"


Te miras en el espejo,
tienes una arruga en la vida
y limpias el cristal y le sonríes
y apagas la luz y le das los besos días.

Saludas en la calle a los viandantes,
no importa si te miran
como hacen con los desnudos,
saludas y saludas
y la sonrisa es un sol de uvas
que dora tu camino.

Tomas un café
como el más rico del mundo
compra un yate o vende dos misiles,
hablas con el camarero de política,
rellenas el crucigrama del tiempo,
pagas con la sumisión de la honradez
y te vas.

Y saludas y saludas nuevamente
y llegas a casa por costumbre,
dices adiós a las calles,
pisas con cuidado las escaleras,
para no matarlas,
y entras en casa
y saludas al espejo sin mirarlo
y te sientas en el borde la cama
y se arruga
y tú eres su espejo
y te limpias las lágrimas
y te apagas la luz
y te das los besos noche
y no duermes
aunque no te acuerdes de ella.













Busco los reflejos de los silencios,
las noches en ti,
el desayunar viéndonos las verdades,
el contarnos lo que no vamos a hacer,

entre los diamantes de tus sonrisas
mientras la lluvia maúlla
y un gato piensa.






Quédate,
las olas volverán,
cerrar los ojos es un viaje que no regresa,
escucha un te amo en cada marea,
quédate,
algún día no habrá puerto.


Quédate,
aún es de noche en nuestra piel,
aún la luna es el del medio día,
aún estamos locos

para irnos de la ternura.




De la piedra que soy
a la piedra que veo,

la erosión de la piel,
el paso del viento,
la canción del silencio,

de la piedra me haces

cuando no te miro.





Hoy
he hecho todo lo que no debía,
he comido de la rabia de los tiempos,
he leído a Bukowski,
tampoco he matado a nadie

y no dije te amo.





Y entonces
la sombra del viento en ti,
acompasado,
meciendo la luz de septiembre,
durmiendo olvidos.

A veces así te  recuerdo
y no quisiera

cuando respiro.





Azul
el viento del alba

Azul
la soledad del viento
con toque de carmín

Azul
la sal de tu piel
azul mis dedos

Azul
El olvido
azul silencio









Cuando amanece
bailo con las olas del mar,

he aprendido a abrazar al agua,
a besar sin que duela el olvido,

mañana puedo aprender a no ser yo,
mañana puedo ser silencio,
mañana puedo saber a todas las distancias.





Ves inclinarse las sombras,
el color pardo de las hojas,
el cobre de la luz entre los árboles,
la piel morena de noche y alba
y te paras y sonríes
porque sabes que estás solo,
que el otoño está cerca
y la ciudad huele a vainilla

y a poemas no escritos.







Porque sabes a otoño
y en el agua de tu piel soy río,
porque sabes a noches enteras

y mi sed es de ahogarme en tus mares.






Traía el pan
a veces me paro con el viento
o juego a dibujar mariposas con el alma.

Traía el pan
pero lo otro

es lo nuestro de cada día.




El aroma de los arces,
la sombra de un abrazo,
el brillo aceituna de tu piel,
un hilo de locura,
la hiedra que gira
sobre el lecho de una piedra,
el murmullo del río
y yo sé que ya no estás

en ninguna parte de mí.






A veces el alma calza estrecha
y duelen los zapatos del corazón,
a veces es mejor ir descalzos

por la vida.






A veces
el corazón es una ola,

a veces late en mí,
a veces late en ella,

a veces no hay latidos
cuando abrazamos la sal del tiempo,

a veces
el corazón es una ola
que se divide una.





Esas pequeñas cosas
como deshilachar el tiempo
en conversaciones internas.

Esas pequeñas cosas
como coser la vida a una mirada,
como deshacerse de uno mismo,

puntada a puntada.



Te he visto morir tantas veces,
Amándonos,
leyendo,
viendo una peli,
cuando estallabas con tus silencio.

Te he visto vivir tantas veces.







Eco de ciudad,
tu nombre entre las olas
y cuando regrese
y cuando el mar no esté en mis ojos

para que querré los labios.





Tiene el tiempo un aire enamorado,
un otoño de rosas y amapolas,
un despertar de mares violetas,
un morir un poco cada día

y sin embargo.

Tiene el tiempo una vieja sonrisa,
un juguete roto que ama el niño,
la sombra de tu piel entre mis manos
como delicado paisaje

y sin embargo.




Tengo un problema con el azul,
hablo con el amarillo y se pone verde,
el gris dice que el rojo es la solución,
el violeta se ríe,
el rosa se difumina con el siena tostado,
el blanco se duerme,
menudo marrón comenta el negro.

Tengo problemas con el azul.

Ojala llueva.




He oído a la llave
no cerrar ninguna puerta,
he oído marchar a la vida
quedándose en ti
y mientras tanto me he quedado esperando

en el paisaje de tus ojos.





Y un día te das cuenta
de que vigilas la orilla del mar,
que los poemas eran una excusa,
que las acuarelas eran la piel del tiempo.
Un día te das cuenta
de que vigilas las olas del mar

pensando en ella.





Tu mirada es un oleaje,
cada ola la tarde en una noche,
como el amor en ti,
un vaivén de tiempo y de espacio

chocando contra el cantil de mi piel.




Desorganizo todo,
un verso de color, una palabra,
un rincón de infancia,
el eco de lo que no tengo,
no quiero nada,
tampoco a la muerte,
no quiero nada,
nada,

puede que una sonrisa.




Fue el destino,
la sed de agua,
el esperar mientras bebías
en la fuente del deseo,
el seguirte por la ciudad,
atravesar el tiempo

y verte desaparecer.






El abrazo dulce de la distancia,
escribes un poema junto a la ventana,
hueles los geranios,
te distrae la vecina de enfrente,
¿quién eres? Te pregunta la hoja en blanco
y respiras,
nada es importante,
tal vez la vecina de enfrente.








Quiero jugar a ser libre
pero sin vuestra libertad,
no quiero propinas de derechos y deberes.

Quiero jugar a ser libre
y romper cristales
y salir corriendo
de tu libertad.








No hagas preguntas,
sólo respira
y ve como el amanecer se refleja en el mar,
mira como sueña el corazón de la noche,
mira como ama la libertad,
no hagas preguntas,
nunca hubo respuestas.









La fragilidad de la noche,
la luna rota en tus ojos,
sin decirnos nada,    
cristal a cristal,

nos fuimos haciendo espejos.










Hagamos barro y otro dios,
dejemos que llueva en nosotros,
que el agua sea la sed,
hagamos todo del revés,
primero un adiós,
juguemos a morir,

muramos jugando.






El concepto de la luz,
la sombra como silencio,
no son indiscretos los gritos,
nunca lo fueron,
nunca los escuchamos,


por eso hay tantas guerras.








La insistencia de lo simbólico,
el deshacer el tiempo
mientras te convenzo de que la luna es una uva
de que la piel es un racimo de tierra

y la próxima lluvia serán sonrisas de amapolas.







Y mañana
cuando la luz sea sólo un reflejo
el juego del tiempo y la brisa
sean una tempestad
sé que habrá un rastro de palabras
y algunas pequeñas cosas

como pompas de jabón







Puede que vayamos buscando un final
en un  principio, puede que todo sea inesperado,
que la memoria nos guarda en una esquina
la fortuna de una mirada

antes de decir te amo a la muerte.






Vamos a hacer dibujos en el agua,
antes de que llegue la noche,
antes de que seamos arena y sal,
antes de que busque la luna en tu espalda,
antes de que uno de los dos sea una ola,

antes de que uno de los dos sólo piense.





En aquellas ciudades que no existen
me recuerdo,

en aquellos amores que no recuerdo
vivo,

en las sombras de mi vida

hayo la luz.






A veces pago con el cansancio de mi mirada
o con el corazón roto de el de al lado
pero nunca pregunto qué se debe,

a veces no llevo lágrimas suficientes.





Llevaba la tarde un viento verde
con una lluvia roja,
leía un libro con los pies descalzos
sobre la arena,
pasaba las páginas entre olas y mareas,
después del último poema

el libro marchó.





Ladran los perros,
hueles a tormenta,
a ese viaje pasajero del tiempo en nosotros,
nos miramos,
escondimos los silencios en los ojos,

ladran los perros.






Las noches rotas
son las que vuelven,
vuelven más rotas que entonces,
como jirones de segundos
se clavan en el reloj de mañana
y no hay tiempo,
ya no hay más tiempo,

también ya somos noches rotas.






Cada amanecer juega sin nosotros,
los sueños son barcos de papel
en el mar de la vida,
no se te ocurra despertar a los que juegan,

no se te ocurra vivir si nos has jugado.









El rumor de las hojas,
el aleteo de los colores,
un árbol fue ave en el nido de los ojos,
ahora vuela el azul a la sombra de tu piel,
dormita la noche en tantos sueños,
tantos otoños siendo ola sin mar,
me tiendo entre tu regazo

y escucho en ti el rumor de las hojas.








A veces es buscar un silencio
entre las rosas de tu piel
o amar cada brote de palabra
en los labios de la vida,

o ver caer la lluvia entre nosotros.

A veces es pronunciarnos
en las noches que nos buscan
o creer que la luna es un ave
o que el alba llevará tu nombre.


A veces es buscar un silencio.








Suelo quedar con el tiempo
en el mar de la esquina,

las hojas de otoño escritas,
con palabras de lluvia,
a veces llegan
y leemos olas que nunca pasaron,

a veces hay rumor de besos y olvido,
como si el mar fuese un duende solitario.

A veces suelo quedar con el tiempo
en el mar de la esquina.









No quedan noches,
la impaciencia del tiempo y tal vez dos olas
y alguna pompa de jabón,
pero noches no quedan,
un refugio de amor en el viento,
un beso de arena,
pero noches no quedan,

sólo pompas de jabón.






“de la estación de Francia ya sale tren”
De Joaquín Sabina


¿A qué hora no sale el tren?
soy el destino
un destino que espera.

¿A qué hora no sale el tren?
el paisaje es aquí
y también el tiempo de amar.









"El arco iris"



La sonrisa de la noche,
discutes con la lluvia porque no vino
y te da la razón la arena
y el viento es una flor de madrugada,
sabes con certeza que no estás loco,
qué el arco iris está siempre en el mismo sitio,
incluso aunque no llueva
y también en días sobrios.










Sabemos que somos líneas definidas,
la sinceridad del agua,
en un parlamento de colores
el silencio no es de ninguno
y nos atrapamos en el tiempo
en ese horizonte incierto de melancolía
y en todo lo que callamos.










Línea 4, amarilla, Verdaguer,
subo, bajo, bajo subo, próximo
servicio en tres minutos dieciséis segundos,
en cada parada cambian los personajes,
es toda una trama para mis trayectos,
sé que soy el único viajero de verdad,
los demás son extras pagados,

lo sé por la soledad de cuando me quedo a solas.












"Calles que escriben versos. Passeig de Sant Joan"


En ese silencio de las palabras
cuando la vida camina por una calle,
como una conversación ajena
y las heridas del tiempo se detienen
y todo anida en un crujir de noches,
donde todos dormitan en otras miradas,
donde nadie espera nada
más que otras noches,
en ese silencio de las palabras.






2 comentarios:

Yayone Guereta dijo...

Hermoso y maravilloso poemario el que entregas, gracias por compartirlo.

Besos.

Anónimo dijo...

Eran tus calles
dDulce sabor
a Vainilla
Fue tu Tiempo
dSilencio
Tu Cobarde huida
quién las convirtió
en amarga Sal
En piedra dArena
Como roca
dDuro Cristal
Rincones dCiudad
Olas dAzul Mar
Transparente és
ya el pasado
No vuelvo la vista
atras
Me perfumo dVainilla
y Sin recuerdos
camino por tus calles
Esas.......
Mis calles dVainilla
Abrazada a Mi Azul Mar

(El tiempo borra los sabores)

-AZUL-