lunes, 8 de febrero de 2016

Te vistes, te desvistes, llega la mañana...







Te vistes, te desvistes, llega la mañana,
sabor de coca cola en la garganta
y el humo flotando por el techo.
Desnudo o no desnudo las palabras,
riego el desierto azul de ciertas flores
hasta que la piel se seca sin tus labios,
hasta que el olvido se viste de silencios,
hasta  que el silencio se olvida de mi sombra,
solamente transparente entre las líneas
y de carecer de un tiempo entre tu boca.
Te vistes, te desvistes,  llega la mañana
con la presencia escasa de las cosas,
inconforme la vida con todos los vestidos

se arranca la piel de la impaciencia.


Esteban Pérez Sánchez

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