domingo, 1 de noviembre de 2015

TIEMPO ROTO




Se hizo añicos la luz de la mañana,
en un vaivén quedó oscura la estancia
y no pudimos entender el sueño
entre las nubes de nuestra tormenta
y después,
solamente después,
nos amamos en todos los silencios
mientras la calle desaparecía del mundo
y la perspectiva de unos cuerpos
se ahogaban en besos rojos y cálidos
y humanos y mortales
llenos de sombras de noviembre

llenos de ti.


Esteban Pérez Sánchez

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