miércoles, 3 de junio de 2015

IBA A ESPERAR BARCOS AL RÍO

Iba a esperar barcos al río



Iba a esperar barcos al río,
metía los pies en el agua,
los renacuajos hacían cosquillas
y esa sensación de hundirte en la pecina,
de vez en cuando saltaban las ranas
y los cristales rotos eran falsos soles
y por la noche falsa lunas,
pero no llegaba ningún barco
y todos los días iba y metía los pies
y buscaba un lugar que pudiera ser un buen puerto.

Te sentabas y con un palo creabas olas y remolinos
o tiraba piedras redondeadas
y contaba sus saltos antes de que se hundiera,
algunas veces faltaba una rana
o un renacuajo no rozaba tus pies
o un amigo había muerto,
antes morían niños por causas desconocidas,
pero no se lloraba ni se echaba de menos,
sólo mirabas el horizonte, sólo, sólo,
pero no llegaba ningún barco,
sólo llegaban los días
y uno tras otro se reflejaba en los cristales rotos,
en los falsos soles,
en las falsas lunas.

Aún sigo yendo a meter los pies
y siguen faltando ranas y amigos
y días y sonrisas
y cuando vuelves a casa,
aunque antes tampoco contabas nada,
ahora tampoco dices a nadie
que no ha llegado ningún barco

al río de tu vida.

Esteban Pérez Sánchez


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