martes, 12 de mayo de 2015

"Aquellos días de estaciones de paso"






Aquellos días de estaciones de paso,
con las luces indiferentes de los tiempos
y las palabras en el gesto amable de la vida,
algunas veces me decía:
Dormir en Lisboa, amanecer en París
y soñar con morir en Venecia una tarde
de palidez amarilla, sin decir te amo,
con los ojos cerrados, sin saber quién soy.

Aquellos días, tan lejanos, tan ausentes,
con el sol debajo de tu falda
y los pinceles atrapando circunstancias,
sé que era de los gritos sus silencios,
algunas veces me decía:
Un café en unos ojos, un hogar en unas manos
y soñar con morir en Venecia una tarde,
entre azules pálidos y sin decir te amo
y con los ojos cerrados y sin saber quién soy.

Ahora, ya sabemos que morir es un poco cada día
y qué cada hora es una estación de paso,
donde sigo viajando en holas sin despedidas
y me digo:
Dormir en Lisboa, amanecer en París
y sueño con morir en Venecia una tarde
entre añiles viejos y el olor del pasado
y sin decir te amo y sin saber quién soy.

Esteban Pérez Sánchez 



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