jueves, 22 de abril de 2010

HOY



Hoy.
Han pasado unos diez meses desde que inicié este blog, trescientos días y algunos más sin escribir en él y creo que sin escribir en ningún sitio.
Apenas ha cambiado nada en mi vida desde ese comienzo. Yo, puede que haya cambiado, que lo dudo. La vida por supuesto que se transforma y trastoca el tiempo de los ojos en más de un millón de matices, por decir una cifra. Una cifra en la que se suele perder la esencia de una idea. Bueno, todos sabemos, o deberíamos saber que la primera idea es totalmente descartable ya que no es más que un pequeño esbozo de la verdadera realidad que tratamos de encontrar. Una segunda idea, una quinta, una décima puede darnos una mejor intención de lo que realmente queremos hacer. Me gustan las primeras ideas.
Hoy.
Sigo sin pintar. No lo echo de menos pero es como amputarse un pie cuando se quiere hacer deporte. Añadí más colores a mi caja de acuarelas (Hice a una amistad una compuesto extraño de técnicas mixtas del afamado puente de San Francisco en tres módulos, no me acordaba). Decía que añadí colores a la caja de acuarelas pero no he dibujado nada con ellas. Tal vez mañana, o pasado, o nunca.
Sigo escribiendo entre las sombras de mis rutinas, escribo y guardo. Son unos poemas fantasmas, versos náufragos, que están a la deriva de mis sensaciones. Sigo escribiendo y sigo ocultando los poemas. Quizá mañana alguien quiera leerles, yo no… el por qué es tan sencillo como el por qué existen tantos porqués en el mundo.
Hoy he vuelto aquí.
Mañana…

Hoy no es ayer. Anoche no quedé con ninguna mujer llamada, por ejemplo, Sonia. No estuve entre la lluvia tormentosa con nadie de cabello ensortijado y de color rojizo. Ni abracé en un húmedo banco de madera en la periferia de la ciudad a una piel morena con ojos color miel. Estuve con alguien, sí, con un amor definido entre adioses de ternura. Un poema de verdad, de esos de sangre y huesos que se te clavan en la noche de todos los deseos malditos. Ayer ya no es hoy. Sin embargo pude decir algo que tenía oculto en los labios, clavado a fuego y heridas del pasado – mi dulce amor- y cuando marchaba y giré para ver su hermosa figura entre las gotas de lluvia y la humedad de la primavera en las primeras horas de la madrugada le di un último beso con la punta de los dedos. Un simple adiós eterno en mis sentidos.

Hoy no es ayer… rotundamente no.
Pero hoy he vuelto a este lugar llenos de paisajes tan vacíos como los tiempos de mis soledades.

2 comentarios:

Sandrajtem dijo...

"Hoy no es ayer… rotundamente no." Ni tampoco hoy será mañana. Todos lo tenemos claro, lo que no todos tenemos claro es la inmensa poesía que se guardan en frases tan simples y a la vez tan hermosas como ésta.
Feliz de haber entrado a este blog, gracias por compartir.

Carla Duque dijo...

Nunca será ayer, tampoco será mañana, solo puede ser hoy cada vez... Coge tus pinceles, pinta, presiona las teclas, escribe, crea, deja salir todo lo que encierras, porque incluso en lo más oscuro, habrá quien encuentre belleza