jueves, 13 de noviembre de 2008

veinte poemas casi de amor y una canción inexperada

veinte poemas casi de amor y una canción inesperada







Esteban Pérez Sánchez







¿Has oído a los peces?
Cada uno de nosotros va contando
esta noche a la mujer la historia
de la luna. ¿Has oído a los peces?

De Horst Bingel





del amor prendido en ese abismo de fantasía
al auge de un amanecer sin realismo
sé que estás tú en el sueño que me falta
pero es otra piel en otro tiempo de mi mundo
como un silencio creado en las palabras
que apenas toco porque no grite el alma

así la vida casi de memoria llega y marcha
como una consecución de todos mis olvidos
y si la luna roza cada uno de mis sentidos
cuando el deseo alcanza la herida de los labios
puede que la noche sea un ciclón abierto
en el huracán de todos mis instintos

y en ese laberinto de historias milenarias
el tiempo es el que descubre los caminos
en los ojos de las cosas cotidianas
y tú y el silencio y todo lo que pienso
no es más que una sucesión de sombras
que van conformando mis fracasos



Abajo, en las calles inferiores, el corazón
ha volado al descender el ascensor, a la cabeza...

De Sarah Kirsch











soy el que escribe en el silencio de invierno
decadente en la forma y apenas sin las pausas
de un tiempo lleno de imprevistos

de la sombra que acusa mi presencia
hubo labios y tardes y danzas
en donde escondía las ambigüedades
de un cuerpo con tinta y con acentos

hoy es esa imperfección de mis silencios
lo que me sobrecoge entre la piedra
que es mi corazón
una celda frívola que encaja en el paisaje
de todos los colores que llevas en el mundo
si te miro








Olor
de ceniza caliente.
Como sí yo mismo
fuera lo quemado
y la ceniza a la vez.

Ernst Meister






entra en mí con tus ojos de viento profundo
con el sabor de distancia mientras duermo
con la flor de la intimidad en cada rasgo
que ocupa el deseo en todo lo que no rozo

entra en mí sin el permiso de mi tiempo
- a veces llorar también es dulce-
en esa inquieta actitud del desespero
si amanece en la excepción de la amargura

entra en mí y copia tu destino en mi refugio
que soy como un libro con alma de poemas
y estoy sin ganas de leer mis pensamientos
- a veces callar también es dulce-

entra en mí con el paisaje de tu vida
palabra por palabra con verbo indefinido
y colócame la piel de los instintos
lo más distante que puedas de mis heridas




No sé quien soy.
Mi nombre
ya no me dice nada

(De Idea Vilariño)


no es un juego la música de tus ojos
en donde entretener los tejidos de la distancia
y sin embargo siempre pierdo y si lo pienso
soy capaz de balancearme cayendo para
un lado
no soporto los abrazos sin tu sombra agazapada
cerca de mis oídos
sin el roce del cabello rebelde en mis heridas
era mi equilibrio
la invención perfecta de mi tiempo
pero
no es un juego la música de tus ojos
ni lo que resguardábamos en nuestro silencio
pendiente siempre de otro tiempo de historia
ahora ahora es una tarde reiterada y escucho
las viejas canciones que me llenan la codicia
mientras la luna se teje en lo alto con un velo
blanco
y mis ojos son de lluvia
y quedo pétreo en mis silencios

















a veces digo que alabado sea el vientre del tiempo
el que parió el amor cruel en mi dormitorio sin aire
aquél que me perdió la risa en la sombra de mis pasos
hasta quedarme sin el sueño profundo de todos los deseos
y a veces digo que alabado sea
envuelto en la penumbra de todas mis soledades
sin vivir en la gracia de un mito en donde las palabras
son ni fueron un ámbito ambiguo y la verdad
era tan real como la piel que siempre me ha faltado
a veces digo que alabado sea el fruto de ese entonces
incluso ahora abandonado al signo sigiloso de mi vida
en donde acuno solamente poemas como este
y a veces digo que alabado sea el vientre de ese tiempo
con la misma fascinación de aquél presente
con el mismo reparo a mi propia fantasía
y me encadeno a los versos como un último recurso
porque no quiero cerrar la mirada todavía ni dormir
en ese miedo atroz de cuerpos entrelazados en alambre
y yo no soy alambre sino miedo y enloquezco
a veces digo que alabado sea el vientre del tiempo
el que parió el amor cruel en mi dormitorio sin aire
y a veces digo alabado sea















a veces busco los sonidos de mi infancia
mis juegos preferidos aquellos que retengo
en los ojos tristes de mi mundo que no es otro
que una enorme bola de fuego que me abrasa
-tú una noche dijiste que eras la luna-
y yo pensé que en casa apenas nunca veo
amanecer
de niño tampoco veía asomarse el alba en mis ojos
y buscaba refugio en un escondite eterno
creo que aún estoy escondido en algún juego
oculto en aquellas sensaciones en donde perder
era la sensación que más temía
¿amaba entonces?
sé que buscaba el rigor de los silencios que las manos
eran sueños profundos el auténtico tesoro
acariciaba la tierra y me profundizaba en ella
¿eso era el cariño?
rozar leve la tierra de mi sentimientos
¿qué tierra tengo ahora?
¿tengo que salir del escondite eterno para
que alguien me atrape y pierda de una vez
todos los rigores de mi infancia?














También las palabras caen al suelo,
como pájaros repentinamente enloquecidos
por sus propios movimientos...

(De Roberto Juarroz)


la rigidez de la constancia asevera
que no estoy en mis mejores condiciones
creo que es mejor que no me haga mucho caso
pero temo que si algunas palabras caen al suelo
yo también pudiera hacerlo

músculo de mariposas que aletean en la fragilidad
escandalosas en sus colores miméticos
¿ soy su sombra?
no sé en que parte tengo el corazón del lenguaje
y creo que he comenzado a desconocerme
el auge de estos días con tonos primaverales
me causa un incierto despropósito
¿ soy su luz?
las vidrieras son ojos que no constato
simplemente miro observo pienso
con la elegancia del olvido y la paciencia
creo que me he convertido en un cementerio
de ideas
donde hay flores y mariposas y eso
puede que me cause alguna que otra molestia






la carne convertida en paisaje
en tierra en tregua en acontecimiento
en pan inesperado y en miel...

( De Blanca Varela)


hoy he visto una flor de carne
estirpe de placer y prestigio del dolor
totalmente inexplorada
- lo decían sus labios-
no hice preguntas cercano a su cabello
solamente sé yo que soy el silencio
un tacto confuso de desorden que enciende
la llama de las palabras imprecisas
y no quiero simular un idioma que conozco
ni decir amor en esta tregua inútil de conciencia
¿pero la flor de carne que ha visto?
¿los ojos derrumbados del cariño?
¿la enloquecida ternura que me queda?
¿mis manos nerviosas cuando callo?
francamente no lo sé y no me importa
saber
tan sólo con estar inquieto en la penumbra
de este tiempo espeso y mutilado
puede que la flor crezca sin que tenga
que cortarla del paisaje de mis ojos








Labro los astros a mi lado ¡oh noche!
Y en la mesa de las tierras el poema...

( De Jorge Eduardo Eielson)




amar así en el cerebro de la noche inquieto
en ese precipicio fruto de mis disonancias
no digo te quiero entre la luz de la vela
porque soy un simple hueso de ceniza y humo
yo mismo una estatua que rueda entre la yerba
y a mi lado otros lados de mármol con su gloria
de silencio
del amor fui las violetas de hielo tiempo
con palabras que ahora tiemblan entre la lluvia
de piel y el fruto de mi codicia desvelada
nada soy
nada pregunto solamente me postro ante ese después
y amar así en el cerebro de la noche gaviota
de luz en el invierno de mis días insosegados
y a mi lado otras figuras encendidas a golpes
estremecidos
en ese lecho de murmullos donde falta el hechizo
desplegado de un cuerpo sin poemas en los labios
y amar así es amor lo que me va quedando
tal vez el verdadero amor entre las manos pálidas
donde no habita el giro eterno de la muerte
tal vez porque estoy muerto en el cerebro de la noche










me gusta verte como un bosque de palabras
entre la lluvia de un abril inesperado
danzando entre los charcos como un indicio
que siempre vulnera mis presagios
de poco me vale hacer un ejercicio de memoria
tal vez necesite un color nuevo entre mi sombra
pero hoy llueve y no es abril y hay sol
de vez en cuando
parece que el tiempo da una tregua disidente
en donde se embosca la imagen de la que huyo
pero me gusta verte como un bosque de palabras
en ese lenguaje enhebrador que cose mis heridas
cuando callo
de que me ha servido la piel en tu piel laberinto
de un tiempo frustrado que se inclina en mi espalda
y al caminar meciendo la espuma de mis ojos
me gusta verte como un bosque de palabras
en donde rehacer el futuro con el semblante
cansado
y capaz de besar todos los reflejos que el sol va
abandonando

















Estoy sentado frente a un muro blanco:
áspero muro, seco como grito
de cristal...

( De Antonio Colinas)


desierto de alma y contradictorio
llego e intento alcanzar con la mirada
el sabor infrecuente que tengo en las manos
hay un muro que nunca he traspasado
son los parpadeos de los latidos desesperados
y no hay nadie con un vestido de ceniza
nadie
sólo el grito de tu silencio en lo profundo
del otro lado
nunca tuve miedo ¿y ahora?
columna de mis atrevimientos se desprende
y quedo quieto y me ahogo e intento sonreír
pero la boca desplaza el horror de mi sangre
porque sé que soy un desierto de alma
y contradictorio













Hubiera preferido
aquí mismo quedar: morir muy felizmente
y muy desconocido

( De Sigfredo Ariel)



esta mañana he querido estar en un puerto
con la luz de los tiempos cegándome los ojos
y poder ver en las olas el embate de tu nombre
pero creo que he abandonado la costumbre de tener
y pienso en una muerte dulce entre lo que queda
de mi sombra
sé que no es una cuestión de preferir esto o aquello
pero todo se debate entre lo que pudo haber sido
y lo que es este ahora
intento sonreír pero cada segundo me roba
la inercia de algunas actitudes y el silencio atroz
de mis momentos me traen de constante un acantilado
sin música a la que acudir con los besos deseados
fue esta mañana todo aquello parece ya un siglo
el que ha administrado un arrebato de conciencia
parece
que esta mañana el mar vino a visitarme pero
el desdén de mi horizonte sólo se ha ocupado
de vestir mi incapacidad con este poema












una casa siempre será desnuda al amanecer
-no sé como decirte ciertas cosas-
me escondo detrás de cada palabra y sirve
cualquier momento para intentar estar en calma
me olvido de tu mirada y conjugo la sed
observando las paredes construidas en silencio
y sé que entonces soy yo el que sigue aquí
desnudo sin sueño fumando un cigarrillo
con un poco de leche caliente con chocolate
mirando una casa que está naciendo y llora
en su desnudez rimando con otras casas
en donde nunca se ha refugiado la felicidad
e intento acostarme en ese ámbito de sigilo
donde el músculo siempre se contradice y
-no sé como decirte ciertas cosas-
desde una casa siempre desnuda al amanecer























donde volver cuando todo es nada
decrépita obsesión que prolonga mi sombra
a veces me meto en mi vida y busco
inútilmente un momento igual pero la hoja
en que van cayendo los poemas dicta
que voy siendo de otro tiempo y las caricias
no corresponden a ese irremisible carácter
de quien ama conjugando fantasmas y memoria
pero donde debo volver cuando todo es nada
y quien soy en esta tierra entre la tierra que piso
destino sin dueño en el aire que ahoga
todo lo que deseo y el después es tan vacío
que miro mis manos del amor y si escribo
tan contundente y sin disfrazar el ropaje
de todas las palabras pasajeras que me lloran
donde nunca he querido secar la sed del tiempo
donde volver cuando todo es nada


















Voy entre galerías de sonidos,
fluyo entre las presencias resonantes,
voy por las transparencias como un ciego...

( De Octavio Paz)



intento que la mirada quede en el eco de mis sombras
ave que se desvanece en el presagio de mi tiempo
pero hay dulzura y canto en el resto del misterio
que se oculta tras la inminencia del desastre
si cierro los ojos
intento que la mirada sea un asedio de piedra
pero hay alimañas que me comen los colores
que les destrozan cada vez que asomo a mi paisaje
y hay gritos y querencias que van quedando absortas
si cierro los ojos
intento ir súbito por el ramaje de una idea
entre las llamas de mis sensaciones y desemboco
en un paso y un rostro y en un instante la vida
se retira sigilosa quebrada en la escritura
si cierro los ojos
intento que la mirada quede en el eco de mis sombras
si cierro los ojos











Aquí te espera un tiempo
desposeído de sus fábulas,
un cuerpo castigado por la vida
y las zarzas de los caminos.

(De Giovanni Quessep)


entre el calor del mediodía y el agrietado fondo
donde busco arremeter contra mi tiempo
hay un encuentro que reinicia y que otorga
un rumor de viento serenamente insosegado
mientras las manos encuentran un tejido
que desproteje mi vida y mi sombra
no es un hallazgo de misterio absoluto
sólo una lenta navegación hacia la nada
los árboles desnudos de este marzo
me van abandonando casi detenidos
en esa penumbra donde reina la tristeza
y sé que hay risas a mi lado y ojos y susurros
pero estoy viajando hacia la isla oculta
del declive
con el sol antiguo en un hilo de leyenda
y todos los secretos de mis mundos
entre el calor del mediodía y el agrietado fondo
donde la piel se arruga sin formas definidas
donde busco arremeter contra mi tiempo
me abstraigo con mis manos en la lenta blancura
de un sueño reiterado hasta la muerte
hasta el agua que clama en el baluarte de mis ojos





Me he despertado a las cinco y media
he subido la persiana la lluvia
y las sombras asediaban los cristales
contemplé la calle diluida entre las luces
eléctricas casi azules casi blancas...

(De Blas de Otero)


hacia un lado el alba al otro el sueño
yo un naufragio cuando amanece y cruza
el gato mi destino por el desayuno
pienso en una falda y en sus formas
mientras caliento la leche y preparo
el chocolate casi azul en la oscuridad de la cocina
a lo lejos oigo respirar el silencio de la casa
y algo me intranquiliza mientras me disfrazo
desde la desnudez total en la que duermo
hasta ese hábito estúpido de la rigidez
conque acompaño toda la mañana
-tal vez hubiera debido quedarme dormido-
pero el despertador del alma tiende muchas trampas
y a ese por ahora le quedan muchas pilas
meto las cosas en los bolsillos en un rito
absurdo y abro la ventana para ver si me sorprendo
con algún último cambio del clima en el ambiente
no llueve no hay viento no hay frío no hay calor
todo debe estar aún dormido menos yo creo
y hacia un lado el alba al otro el sueño
salgo de la casa entre el sigilo de mis pieles
y el gato me sigue hasta que cierro la puerta
y me gusta comprobar que hay quien es más listo
que yo




He vivido
cediendo terreno
hasta quedarme con el necesario
-un área invicta,
de nadie,
que un desconocido reclama.

(De Rafael Cadenas)


a veces abandono la esperanza en cualquier lugar
- pero lo hago totalmente adrede-
es como una referencia a que pueda ser encontrada
y es más fácil que alguien se detenga a su encuentro
que a un poema dejado por los suelos
yo mientras tanto soy una especie de grito invisible
tejiendo telarañas por los rincones del mundo
por las ruinas de todas mis miserias
después huyo del paisaje donde dejo el alivio
de todas mis sinrazones y me cubro con una nube
con un canto de horizonte que atraviesa el aroma
de un día que se impregna de los rostros impávidos
con variaciones estéticas y sus sombras
pero nadie sabe que estoy en las ruinas de mis miserias
alertando en el gris y perdido en la constancia
sombra entre la sombra audible de los cuerpos
que siempre se someten a algunas sensaciones
de certezas
a veces abandono la esperanza en cualquier lugar
-pero lo hago totalmente adrede-
casi diría que en legítima defensa





Eri una pagina bianca, un´argilla informe,
Un fascio di forze vaghe che chiedevano un ritmo...

Eras una hoja en blanco, una arcilla informe,
Un haz de fuerzas vagas que pedían un ritmo...

(De María Luisa Spaziani)



las historias tienen distintos finales adecuados
a los instintos de diferentes instantes en nosotros
- no hablo de ganadores o vencidos-
si no de un amplio abanico de posibilidades
todo tiene su ritmo su construcción su voz
su amalgama de palabras sus costumbres
ese te amo te odio te necesito vete ven
porque ahora y después es siempre nunca
porque un beso es claudicar y dos la muerte
de la serenidad y el resurgir de la melancolía
y amar es vivir y morir en todas las heridas
que están permanentemente abiertas desde
que la infancia
nos abrió los ojos a todos los deseos
¿somos niños aún?
¿por qué negarlo?
cada historia tiene su intrahistoria el eco
de una canción mecida en un cuento cuando
la noche va recreando la necesidad del sueño
del sueño o de un sueño necesario en lo profundo
del alma que necesita habitar en tantos descansos
como finales debieran tener cada historia
en nosotros




Ho un coure come quella foresta: tutta
sarcastica a volte, i suoi rami lordi
discendono sulla testa a pesarti.

Tengo el corazón como ese bosque: todo
sarcástico a veces, sus ramas toscas
descienden sobre tu cabeza y te pesan.

(De Amelia Rosselli)


soy un imbroglio de mis distracciones
un nudo desprovisto de sus lados
alguien que mastica el viento de unos labios
y que del cansancio hace una ciencia de palabras
incorrectas
soy quien ama desde la locura verbal de los silencios
un animal apostado en las sensaciones que perdiste
una realidad gramatical sujeta a un capítulo
torrencial que se lee en un complemento
de adjetivos y verbos reversibles
soy quien ama mordiendo el pan de cada día
quien responde a todas las incapacidades
con una sonrisa sin flores violetas en los ojos
soy desde unas manos a otras manos conjuradas
ese destino que siempre nos ocupa tan distante
soy ese lector de pie en un atril de humo
que intenta acallarse a la orilla de la muerte
una historia en común que se va ahogando
en la celda de su propio cuerpo y en la vida
tras ese resplandor de atmósfera cautiva
va dejando poemas en los ojos y si miras
para que lo sepas simplemente soy yo



No quiero melodía. Ruedan suaves,
Sin melodías, las esferas. Giran
inmelódicas, suaves. ¿Ruedan, giran?
Tácito vals de las esferas suaves.

(De Vicente Gaos)


canción de viento suave gira en torno
a lo que diviso epístola celosa de silencios
baila sabiduría ¿o hay que esperar?

gira tiempo entre las lámparas y el sándalo
sin atender a las pretensiones gira
fugitiva danza entre el ascua del hielo

sombra prematura sin besos ni sonrisa
gira en el ornato leve de las nubes
sin el permiso del tiempo ¿o hay que esperar?

gira entre la fiesta de los nombres
en ese minuto solitario que me queda
entre las manos columnatas de tristeza

inútil estar arrebatando las quimeras
de una magia que siempre nos hechiza
simplemente hay que dejarse traer

gira en la armonía indiferente
hasta que caiga el telón de todas las noches
furtivas de piel entremezcladas gira
gira

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