sábado, 18 de agosto de 2018

TIEMPO IMPERFECTO



Si cuando pasas a mi lado
mi corazón fuese un reloj;

estarías ya en mi futuro.






Esteban Pérez Sánchez   19.08.2018


viernes, 17 de agosto de 2018

EN QUÉ SEGUNDO NO ESTÁS




Es ese cerrar los ojos
y preguntarte en silencio;
en dónde no puedo verte
o en qué segundo no estás.




Esteban Pérez Sánchez  18.08.2018

jueves, 16 de agosto de 2018

SALVAR EL MUNDO




Me dijo: Vamos a salvar el mundo;
Se maquilló
se pintó los labios.
se peinó

y sí, el mundo se salvó.





Esteban Pérez Sánchez   17.08.2018

miércoles, 15 de agosto de 2018

ORGASMOS




Lo mejor de los orgasmos
es que durante unos segundos
no piensas en los orgasmos.





Esteban Pérez Sánchez   16.07.2018

TENEMOS QUE HABLAR






TENEMOS QUE HABLAR

Una serie de catastróficos relatos



QUIERO HABLAR CON LA MADRE DE FREUD




              1
                Quiero hablar con la madre de Freud.



       Alguna vez lo hablé con mi hermana, después, sobre lo siguiente.

       Es escorpio, como yo, nacimos en noviembre; la princesa destronada vio la luz  cuatro años antes.
       Para mis padres, en aquellos tiempos de hambre de todo, el síndrome de los destronados era algo no tabú, como hablar de la república, o no ensalzar el alzamiento de los nacionales, o recordar a los vecinos, que desaparecieron en noches de paseos eternos, en conversaciones de bis a bis, o silenciar las siete penas de muerte del abuelo, por ser socialista y cuyo “pecado” fue asistir a una reunión sindical de la azucarera, donde trabajaba, un día 19 de julio y, por un chivatazo, terminar en la cárcel. Siete penas de muerte conmutadas en el último momento, hasta que decidieron que purgara su rojerío durante siete años en el Penal del Puerto de Santa María.
       El síndrome de los destronados no era tabú, simplemente, porque no se conocía.
       El noviembre castellano es frío, de los de heladas, niebla y viento de nieve, dónde se paraliza el ciclo vegetativo de la naturaleza y casi, también el quehacer humano.
       Los familiares, amigos y allegados, llegaban a casa a dar la bienvenida al nuevo miembro de la familia, yo.
       El lugar de referencia para el bebé era tenerlo al lado de la cocina bilbaína, de esas que sirven tanto para cocinar, como para calmar el desasosiego del frio, de esas de almendrilla y ovoides, de esas de atizar con un gancho de vez en cuando para que el fuego siempre estuviese vivo.
       Mi hermana era la que mantenía la lumbre, el calor del hogar.
       En esos días, mi cuna o el serillo, se llenaron de regalos, quiero decir de sonajeros y chupetes, chupetes que, por cierto, utilizaba mi hermana.
       Todos los regalos para el bebé, todo para el nuevo recién llegado, todo.
       Si mis padres no tenían ni la menor idea del síndrome ese, mi hermana menos.
       Me contaron que una tarde, atizó la lumbre con el gancho y que a continuación fue a donde yo estaba y me lo puso en un ojo.
       Me contaron que estuve un mes hospitalizado, que pensaban que perdía la visión, que lloré y grite lo que no estaba en los escritos. A consecuencia de esos tuve un desarrollo extraordinario en mi capacidad pulmonar.
       Me contaron tantas cosas después.
       A mi hermana la castigaron. Durante un tiempo la casa estuvo más fría.
       Ese incidente tuvo años después unas nefastas consecuencias en el desarrollo de mi personalidad.
       Pero eso lo narraré en otro momento, ahora necesito hablar con la madre de Freud o con mi hermana.




                                              2

           La primera vez en el cine o necesito hablar con Woody Allen


       La primera vez en el cine. No hablo de la primera vez que todos hemos tenido mientras proyectaban una película, como sucedería años más tarde viendo “Tiburón” y que demuestra que es muy importante estar cerca de alguien cuando el miedo, los sustos y los malos momentos llegan. Hablo de la primera vez que uno acude al cine sin la presencia de sus padres o familiares.
       Llevaba una semana jugando con una espada de madera y un antifaz en los ojos. Estaba orgulloso, tanto del juego como de haber construir con unos palos un arma y con un trozo de tela vieja un antifaz, como los del Zorro de los tebeos. En aquellos tiempos la palabra comic no se llevaba, la libertad tampoco.
       Orgulloso por ello, jugaba con los amigos intentando hacer una zeta a alguno de ellos o a todos, en unos días en que hacer una con el plumín y tinta china era toda una aventura. Las madres vigilaban, atentamente, más que nada por poder separarnos cuando en vez de una zeta nos hacíamos un siete en la ropa con las manos, porque dónde no llega una espada llega el corazón. La guerra es así.
       El domingo nos dejaban ir al cine del barrio, a una sesión doble a todos juntos y proyectaban el Zorro.
       Cuando se tienen siete años, ocho, hay cosas en la vida que tienen mucha importancia.
       Hasta que llegamos a sentarnos en las butacas de la sala, todos fuimos durante unos días el Zorro. Durante la película alguien dejó de serlo.
       Todo iba bien, qué digo bien, era fantasía pura, rodeados de caras conocidas, otros niños, chicas más mayores, gente de las calles cercanas. El olor de las bolsas de patatas fritas, las palomitas, los chicles, los caramelos, los pataleos acompasados con la música, las llamadas de atención del acomodador. Todo iba bien.
       Las primeras escenas fueron idílicas, paisajes del oeste, el Zorro enmascarado cabalgando por toda la pantalla en tecnicolor, en esos tiempos aún no había llegado la tele a casa y estar allí, así, era increíble.
       Era increíble, hasta que el Zorro desapareció en escena y unos hombres vestidos de militares comenzaron a hablar de atraparlo, hasta que mandaron entrar al hombre que se encargaría de ello
       -Les presento al Capitán Esteban.
      Era increíble, fue increíble. El malo de la película se llamaba como yo, el enemigo del Zorro llevaba mi nombre.
       Mis amigos comenzaron a reírse de mí, a mirarme, a tocarme, a burlarse y no llevaba ni la espada ni el antifaz.
       Diez minutos después iba por la calle, camino de casa con la camisa rasgada,  algunos moratones y dolor en la oreja, de la que había tirado el acomodador para sacarme del cine y para separarme de la pelea con mis amigos y medio aforo más.

       Entonces no sabía que necesitaba hablar con Woody Allen.








                                              3


       
       El pirata más bello de los océanos o tengo que hablar con Barbanegra.

       Recuerdo a mi madre quejarse mientras cosía mi ropa, farfullando algo que no eran canciones de la época.
       Por el incidente, ya contado en relato número uno, sufrí algunas secuelas en un ojo.
       Me vendaban el ojo izquierdo para que desarrollara la visión del derecho y tomaba vitaminas para que estuviera fuerte y sano. Así estuve durante unos años, tres meses con un ojo tapado y tres meses de descanso. Medio ciego y supervitaminado.
       Uno de mis tíos dijo al verme la primera vez que era Barbanegra, el pirata.
       Los chicos de la calle al verme por primera vez dijeron que era “Ojopocho”
       El espejo me devolvía la imagen del pirata cuando miraba la herida del labio, un rasguño en la frente, un mordisco en el hombro, las patadas en las piernas, incluso el dolor de los tirones en el pelo.
       Mi madre cosía y mi padre apenas me miraba, tal vez no quisiera pelear conmigo. Mi hermana apenas se acercaba a mí.
       -Mamá me bajo a la calle-
       -Estás castigado por pelearte- Dijo cosiendo.
       Barbanegra se pasaba tres meses peleando, hasta que el enemigo cambiase el “Ojopocho” por el del pirata y, otros tres meses, recuperando la normalidad. Cuando se tienen siete años la vida se afronta de un modo natural.
       De aquel tiempo me viene a la memoria el salir a la calle, al cole, siempre con ropa que estaba ya cosida. El portal, las aceras, el patio del colegio, la clase, eran los mares donde libraba mis batallas.
       La ropa nueva era para cuando iba acompañado de mis padres, era nueva salvo que alguien dijera “Ojopocho”
      Sí, recuerdo a mi madre faenando con el costurero, farfullando cosas.

      Sí, recuerdo ver en el espejo al pirata más bello de los océanos.

martes, 14 de agosto de 2018

ÚNICOS




Únicos,
indivisibles
y ahí estábamos, rotos,
recogiendo cada trozo de nosotros;

encajándonos.





Esteban Pérez Sánchez   15.08.2018

lunes, 13 de agosto de 2018

HABLAS




Hablas de la luna sobre el mar y miro tus piernas,
es preciosa comentas y miro tus pechos,
la brisa danza entre pétalos de bruma y miro tus ojos;

para que luego digas que no presto atención a lo que dices.





Esteban Pérez Sánchez  14.08.2108

domingo, 12 de agosto de 2018

ESTABAS




Tú,
ya estabas ahí,
en el primer amor,
en el último.




Esteban Pérez Sánchez   13.08.2018

sábado, 11 de agosto de 2018

OJALÁ




Ojalá la lluvia se lleve todo,
tu nombre de mis labios,
tu perfume de la brisa,
a mí buscándote entre los relojes rotos de la vida.




Esteban Pérez Sánchez  12.08.2018

viernes, 10 de agosto de 2018

PORQUE CONTIGO



Porque contigo
me olvido de mí
y el sol nos cabe en una gota de lluvia




Esteban Pérez Sánchez  11.08.2018

jueves, 9 de agosto de 2018

SOLO ES DOLOR




Solo es dolor,
por lo de querer tanto
y duele porque se puede querer aún más;

incluso cuando ya nada nos suceda.




Esteban Pérez Sánchez  10.08.2018

miércoles, 8 de agosto de 2018

CUANDO MUERDES




Me gusta,
cuando muerdes sin ladrarme,
porque lo haces con rabia que es vida contagiosa
y, porque cuando te devuelvo el mordisco;

quien ladra es el tiempo que no quiere marcharse.




Esteban Pérez Sánchez  9.08.2018

martes, 7 de agosto de 2018

HISTORIAS




Todos queremos contar una gran historia de amor,
una historia de esas que parecen imposibles;

son las que hemos dejado escapar.






Esteban Pérez Sánchez  8.08.2018

lunes, 6 de agosto de 2018

NO LO OLVIDES




Si encuentras una persona con las alas heridas
y la curas;

no olvides que tiene que volar.





Esteban Pérez Sánchez   7.08.2018

domingo, 5 de agosto de 2018

ELLA




Ella,
sale a la vida,
con un vestido de luz en cada segundo;

nunca entenderé que alguien puede matar el tiempo.





Esteban Pérez Sánchez   6.08.2018

sábado, 4 de agosto de 2018

AMORES




No quiero que me ames para siempre,

quiero que me ames como nunca.






Esteban Pérez Sánchez   5.08.2018

viernes, 3 de agosto de 2018

TRAYECTOS CORTOS




En el metro,
en un autobús,
en un tren de cercanías,
hay amores que surgen en los trayectos cortos;
hasta que uno de los dos se baja
y sube la distancia.




Esteban Pérez Sánchez  4.08.2018

jueves, 2 de agosto de 2018

Y UN DÍA SUCEDE



Y un día sucede
que ya no escondes los miedos
debajo de la cama;

los pones encima con los míos.




Esteban Pérez Sánchez   03.08.2018

miércoles, 1 de agosto de 2018

NOTAS




Me deja notas por la casa:
A las nueve en el rincón del pasillo,
a las once en la cocina,
al anochecer junto a las azaleas;

yo intento que nunca falte papel ni lápiz.






Esteban Pérez Sánchez  2.08.2018

martes, 31 de julio de 2018

CARTAS




He cambiado de domicilio,
pero al amor
le siguen llegando tus cartas.





Esteban Pérez Sánchez  1.08.2018

lunes, 30 de julio de 2018

LA PÁGINA PASADA





Lee y la veo sonreír,
luego pasa la página y veo la tristeza en sus ojos
y me acerco a ella

e intento ser la página pasada.





Esteban Pérez Sánchez  31.07.2018

domingo, 29 de julio de 2018

LLEGAS




Llegas
y te quitas la ropa
y el tiempo pasa muy deprisa,
luego marchas y todo se detiene;

al reloj y a mí nos estás volviendo locos.





Esteban Pérez Sánchez  30.07.2018

sábado, 28 de julio de 2018

TAN CERTERO





La noche está en silencio,
solo tú me miras
como el último disparo del asesino;

tan certero.



Esteban Pérez Sánchez  29.07.2018

viernes, 27 de julio de 2018

ANTES





Antes vino abril a verme
y bebimos de las costumbres que fueron nuestras,
bebimos hasta hartarnos,
sin contarle que ya era otoño,
sin que nada me dijera de mi pelo cano,
como si el tiempo fuese un amante infiel,
como si el mundo estuviese en el primer día,
como si los dos no conociésemos los inviernos.



Esteban Pérez Sánchez   28.07.2018



jueves, 26 de julio de 2018

CONTIGO





Contigo, no puedo decir
que no tengo pelos en la lengua.





Esteban Pérez Sánchez  27.07.2018


miércoles, 25 de julio de 2018

DUELE





Duele,
claro que duele
y eso que duele es la vida;

quéjate cuando no duela.




Esteban Pérez Sánchez  26.07.2018

martes, 24 de julio de 2018

SABES





Sabes,
he visto al espejo
y sin ti está triste.


Esteban Pérez Sánchez   25.07.2018

lunes, 23 de julio de 2018

CUANDO ABRO LA PUERTA DE LA CASA




Cuando abro la puerta de la casa
y la noche se entrega a tantas noches,
siempre pienso
que prefiero una soledad libre
a una sonrisa esclava.




Esteban Pérez Sánchez  24.07.2018

domingo, 22 de julio de 2018

LA COLECCIÓN ROJA DEL PEQUEÑO AMANTE






Les dejo aquí el primer capítulo de mi próxima novela; 

La colección roja del pequeño amante.



      Era dolor, simplemente dolor.

      Acaso tenía un fin. Un oleaje de aguda expresión agónica se desenvolvía en intensidad hasta que empezó a sentir escalofríos. Un viento le anegó y un turbio remolino lo cercó por los límites de su consciencia. Sintió, después, en su costado un arco ceremonioso donde las lágrimas acudían confundidas.
       ¿Cuánto tiempo llevaba así?
       Su boca, sus manos, estaban sobreexcitadas en un trance equilibrado y compasivo, un neutral despropósito lo atajaba, lo cortaba de raíz las más exquisitas etapas. Desesperado, se dio cuenta y se aferró a una institución de sentidos pero estos se desarticularon y se derrumbó como si fuese una fachada de elementos arenosos.
       Todo iba desapareciendo.
       Despertó.
       Ya está, se dijo así mismo.
       Saltó desnudo de la cama, sus manos se deslizaron por todo su cuerpo recogiendo el cálido sudor. Percibía un rumor hostil, casi perfecto, una fatiga relajante, una sinuosidad de afecto le enredaba los poros y el cabello. Encontraba injustificada la mañana. A los trece años el tiempo y las cosas parecen no tener justificación alguna.







        Una sombra celeste comulgaba en el esquinazo superior de la habitación, un perfume de olvido y llanto se quebraba en un abanico de mariposas ahuyentando un lodazal de luces y barro. Un gato seguía a una pizca de noche y ronroneaba a un espacio imaginado de nostalgia, la respiración cercaba a una araña, cien voces alababan gimiendo, pidiendo perdón, un pañuelo se agitaba desde lo alto de un campanario cualquiera, en un monte cercano y lejano a la vez.
       Era sombra.
      Despertó.
      Existía un sentido de penetración de horas puntiagudas cuando el despertador sonó y la solventó la exactitud de una realidad perpetua. Solo el camisón permanecía acorde en la estancia perfumada de sueño y calor. Acarició su rostro y la melena con la almohada y sus manos recorrieron lentamente sus pechos y el vientre. El aire le entraba y salía entre convulsiones agitadas mientras un murmullo agrío se hendía en sus poros. Encontraba injustificada la mañana. A los veintidós años el tiempo y las cosas parecen no tener justificación alguna. 

LAS PAREDES HABLAN




En la pared hay restos de carmín,
huele a tu melena,
a tu espalda;

es cierto eso de que las paredes hablan.




Esteban Pérez Sánchez   23.07.2018

sábado, 21 de julio de 2018

MICROPOEMA





Hay personas que te sacan a bailar
y otras te ponen.




Esteban Pérez Sánchez  22.07.2018

viernes, 20 de julio de 2018

PORQUE CONTIGO






Porque contigo,
otra vez
o siempre;

sé que no será suficiente.




Esteban Pérez Sánchez   21.07.2018

jueves, 19 de julio de 2018

HABLEMOS









miércoles, 18 de julio de 2018

LEER




Te vi
y te miré como el que lee,
como el que quiere seguir leyendo.




Esteban Pérez Sánchez  19.07.2018

martes, 17 de julio de 2018

ESPERA




Espera,
aún no ha llegado el tiempo,
aún seguimos siendo mañana;

aún está todo en orden.




Esteban Pérez Sánchez   18.07.2018

lunes, 16 de julio de 2018

LO QUE NO SABEMOS




Lo que no sabemos el uno del otro
es un imán que nos despliega
y nos hace sentirnos cerca,
nos introduce en un diálogo de piel,
en un argumento con el beneplácito del sexo.
De lejos es el conocimiento,
de cerca la comprensión,
dentro es un argumento que se rompe.
Qué no aprendimos para que el después exista,
para que estemos en la espera del futuro,
para que no seamos dos desconocidos.



Esteban Pérez Sánchez   17.07.2018


AMANECERES FANTASMAS


AMANECERES FANTASMAS

Colección de acuarelas que se expusieron en febrero en Barcelona y que en otoño verán la luz en Nueva York y Valladolid.