miércoles, 20 de septiembre de 2017

LA SONRISA



Dos canicas vedes, unas heridas en las rodillas,
un pañuelo de holas, lluvia de abril en el cabello,
ese era el equipaje de mis bolsillos,
podría añadir un tiempo que entonces no existía,
o que un malecón de soles sustentaba el preludio de todo
y el después, siempre, era ahora, entonces.
Sucede que hay claros de luna, sombras, manantiales de sed
y que el tiempo nunca juega con nosotros a ser agua
o que pasaste un día que “dios estaba enfermo” grave,
y la Torre de Babel de los sentidos fue un idioma incomprensible
o que nunca existió el mar, ni una sonrisa, ni un beso.
Sucede que miro en mis bolsillos, ese de trapo y alma rota
y hay dos canicas verdes, unas heridas en las rodillas,
un pañuelo de adioses y lluvia de otoño en el cabello
y podría añadir lo que todos ya sabemos de la vida

o el verdadero valor de una sonrisa.

Esteban Pérez Sánchez 20.09.2017

martes, 19 de septiembre de 2017

SILENCIOS DE HIERBA






Un silencio de luz cuando la sombra era yerba,
descalzos entre el espacio de lo que no sabíamos,
el frescor del alimento del deseo, como una flor radiante,
tal vez una caricia con pétalos meciéndose en el viento,
tal vez las guerras que perdimos por no acudir a ellas,
tal vez no éramos nosotros o éramos antes o después.
La quietud de las piedras al mediodía, cuando perder el norte
era una sonrisa verde y húmeda sobre la ropa,
o cuando las nubes disparaban flechas y un buen refugio
eran las palabras que nunca llegaban a decir los labios.
Así nos nacieron los colores de las estaciones de paso,
el trigo de tu cabello, el agosto moreno en la espalda,
los racimos de uvas entre tu vientre,
los almendros blancos en febrero,
sin querer darnos cuenta que la hierba seguía intacta,
que el tiempo sólo pasaba por nuestra piel,
como un silencio de luz entre los pies descalzos;
tal vez no éramos nosotros o éramos antes o después.

Esteban Pérez Sánchez  19.09.2017


lunes, 18 de septiembre de 2017

TRAZOS




El viento era una flor, tal vez un pensamiento,
o puede que la luna roja sobre tu vientre,
era el trazo de unos tiempos confusos,
la violencia de una caricia, la ternura de una guerra,
un silencio apócrifo de piel, un vacío de todo lo que buscamos.
Extendías tus manos como un golpe de suerte
y en ellas se aferraba la armonía de unas llagas,
los sueños cumplidos, el sabor del pasado,
una lluvia con sabor a café y menta en las calles,
el árbol de las nubes daba sus frutos –Dijiste-
como el alma de quien siempre tiene hambre
y el viento era una flor, tal vez un pensamiento
y las manos parían verdades sin paraísos de memoria
sobre un vientre que tenía una luna roja
una vida, dos vidas, tantas vidas, tantas muertes.

Esteban Pérez Sánchez 18.09.2017


domingo, 17 de septiembre de 2017

O ALGO PARECIDO




O algo parecido,
Como reflejos de un tiempo que nos va sucediendo
¿Sabes? A veces los lugares vienen a nosotros,
los trae, a veces, esa extraña filosofía de la verdad
cuando queremos ser mentira.
Antes, paseaba la noche, las farolas incendiaban
las hojas que fueron verdes, ramas que se van apagando
y me quedé observando el musgo del suelo,
junto a los árboles, la hojarasca, el tiempo, otras noches
que huelen aún a primavera y me quedé
como se queda un lugar en otro lugar,
una persona en otra, yo en ti, tú como una ciudad
habitable, yo, una escala de silencio y colores
musgo, tal vez sea musgo, tronco de árbol, rama,
hoja, viento, espacio, hueco, luna, lágrima,

o algo parecido.

Esteban Pérez Sánchez  17.09.2017

sábado, 16 de septiembre de 2017

EL MIEDO



Hay noches que se quedan
como misterios absolutos ya resueltos,
son horas ya dormidas, ya firmeza de soledades,
recuerdas los escondites de los deseos,
los libros de noche, las legañas en las palabras,
el no querer apagar la luz, el insistir en el agua
sin ser nube, ni lluvia, ni manantial, ni apenas sed,
y los miedos del mar están debajo de la cama,
sin ocultarse, con la infancia, con los juegos,
con esa libertad que nunca nos hizo caso,
debajo,  con el tiempo.

Igual el miedo somos nosotros.

Hay noches que se quedan,
junto a un pijama de miel y un cuerpo sin nombre,
son caricias de tierra, de dioses de barro,
de semillas con frutos que saben ácidos,
el vinagre de un vino que descuidamos.

Igual el miedo somos nosotros,
igual por eso hay noches que se quedan,
igual se quedan por eso, noche tras noche,
como misterios absolutos ya resueltos.

Esteban Pérez Sánchez 16.09.2017


viernes, 15 de septiembre de 2017

ACUÉRDATE




Acuérdate
del hacha del viento sobre el manto de los días
y ve pasar las hojas del otoño,
como aquel libro de piel
en la noche que nunca existió,
como las lunas rojas de tu seno entre las manos
y ese vacío cauteloso del silencio en las palabras,
entre enemigos íntimos leyendo todo lo pasado.

Acuérdate
de la balaustrada de nuestros brazos,
donde se apoyó el olvido, tantos olvidos,
acuérdate del material del hacha,
de la madera y el hierro, de la caricia y la sangre,
acuérdate de amar y de amarte,
en cada herida del tiempo,
en cada sonrisa que no pueda verte,
en cada beso en tus ojos
cuando mis labios ya no sean un roce de lluvia,
de como grita el silencio, acuérdate,
acuérdate de ti, acuérdate sin piedad de ti,
y del hacha del viento sobre el manto de los días.

Esteban Pérez Sánchez 





jueves, 14 de septiembre de 2017

NOTAS





Sonreías,
hacías la lista de lo que no necesitabas;
no pasar hambre,
no ir al supermercado,
escribiste.

Más tarde noté tu tristeza,
habías puesto una nota en la ventana
deseando una tarde de lluvia
y la luz del sol se filtraba por la desilusión;
pasamos la tarde debajo de la ducha,
a veces nuestros dedos eran las gotas de agua,
éramos la piel debajo del tiempo.

Te note noche,
escribiendo que no querías sueños,
sólo días
y abrí la puerta de la casa;
siempre preferí una soledad libre
que una sonrisa esclava.



Esteban Pérez Sánchez 14.09.2017

miércoles, 13 de septiembre de 2017

SI MI PATRIA




Si mi patria fuese una mirada
¿Permitiría la lluvia?
¿Sería lo suficientemente humano?

Sé que habría paisajes de silencio
libros por el suelo, estanterías llenas de deseos,
armarios repletos de desnudez,
playas de nubes sobre la piel y jardines incendiados
y sé que habría agua y ceniza.

Si mi patria fuese una mirada,
donde ponerme detrás y besar su cuello
y cuando sea tempestad besar su frente,
retirar el cabello de sus ojos
y ver que en su sonrisa se cosecha
el alimento para que  no haya nunca paz suficiente
que me pueda hacer creer que soy su esclavo.

Si mi patria fuese una mirada
¿Permitiría la existencia de la noche?
¿Sería lo suficientemente humano?

Esteban Pérez Sánchez 13.09.2017


martes, 12 de septiembre de 2017

DILEMA




Qué no sea pregunta el silencio,
quédate así, solitaria, desnudez,
como leyendo el último poema.
El claro de luna sobre tu cabello
caricia y desorden.
Sé que puedo destruir lo que no toco,
enredarme en tu nuca y no seguir leyendo tu cuello
o esconder los besos en la espalda,
pero entonces un corazón no sería frontera de la vida
y observo las sombras de tu pecho,
como queriendo comprender la existencia de la infancia,
el esconderme en los años, el inventarme en ti,
como las palabras que me quedan en el refugio de la muerte.
¿Sé morir? ¿Sabré?
Callo lo admisible, hay demoras que nunca justifican nada,
es un dilema absurdo, sólo estamos nosotros,
el sexo y la vanidad, un libro cerrado y no aprendido.
¿Puedo amarte? Y yo, no lo digo, lo dice el tiempo,
huelo tu vientre, me apoyo en el y te pregunto si puedo dormir,
que estoy cansado y noto tu sonrisa,
mis manos entre tus piernas como una almohada infinita
y no puedo elegir ser yo,  ni te puedo elegir a ti.
Tal vez sea ese claro de luna que se clava en ti,
que te traspasa, que me traspasa,
tal vez sea ese último beso que se opone a la inteligencia,
el último cazador de palabras en el dilema del deseo.
No me preguntes, por favor, sólo déjame dormir e tu vientre.

Esteban Pérez Sánchez  12.09.2017





domingo, 10 de septiembre de 2017

ERA QUIETUD





Era quietud, árbol de otoño, luz
dividiendo un tiempo herido y la noche
y alguien cabalgaba en el silencio,
era el deseo, sólo el deseo.
Paseo de amantes con mañanas en las manos,
sonrisas con miedo a dejar de serlo,
palabas trenzadas entre el viento,
el murmullo de las uvas,  la luna incipiente
entre un escote y una manos
y no faltaba nadie, tal vez sólo nosotros.

No cerré la ventana, un halo de hielo dulce,
el sorbo del vino, la caricia del olvido.
Es septiembre amor, te dije, como si me escuchases
y alguien cabalgaba en el silencio,
era el deseo, sólo el deseo
y hubo quietud, árbol de otoño, luz
dividiendo un tiempo herido y la noche.

Esteban Pérez Sánchez  10.09.2017


sábado, 9 de septiembre de 2017

ESE TIEMPO





El tiempo lleva implícito otro tiempo,
es un poco como la ropa que nos quitamos
y la ropa que se guarda
y no se trata de lo que suceda con el tiempo,
ni lo que pasa entre nosotros
mientras los latidos son segundos
que adelantan todos los relojes.

Esteban Pérez Sánchez  9.09.2017


miércoles, 6 de septiembre de 2017

RELOJES ROTOS





A veces es el tiempo el que se va
y nosotros nos quedamos, fugitivos, sin prisa,
con los segundos de ayer entre las manos,
buscando cada hora en la piel.

Otras veces es el tiempo el que se queda,
como un espacio de niebla densa,
como un amor efímero y distante,
como un beso en el cuello por la espalda
antes de que alguien quede solo.

A veces no hay nadie en nosotros,
son los tic tac que no escuchamos,
cuando creemos comprender que somos aún hoy,
pero no hay nadie,
somos humanos predecibles en la agonía
y el tiempo es una sonrisa,
una arruga en el traje del alma,
unas palabras que mañana existirán
en los labios de otro tiempo,
ese abrazo que queda cuando damos la espalda
y nos vamos con los relojes rotos.


Esteban Pérez Sánchez 6.09.2017


martes, 5 de septiembre de 2017

NO ME DIGAS TU NOMBRE




No me digas tu nombre,
no quiero tenerlo en mis silencios,
ni despertar en la noche
y tenerlo grabado en el tronco de un sueño,
no quiero que mi soledad te conozca.

Y después del arco iris,
cuando huele a tierra húmeda
y el sabor del sexo es piel y es grito aún,
enciendes un cigarrillo e iluminas el espacio
y descubres que la soledad era ella

y eres tú.

Esteban Pérez Sánchez   5.09.2017

lunes, 4 de septiembre de 2017

SOLEDAD




Sentada,
en una parcela de nuestro propio espacio,
como una luz que reposa en la palabra,
como un relámpago en silencio
tendido en su propio incendio,
así,
sentada,
callada la soledad,
esperándonos,
mientras sonreímos en las caricias,
mientras seguimos pariendo dioses
mientras nos creemos que todo es hoy
y lo es
y la soledad espera,
sentada,
en una parcela de nuestro propio espacio
y tiene más hambre y sed que nosotros.

Esteban Pérez Sánchez  4.09.2017


domingo, 3 de septiembre de 2017

OTROS




Tan silencio, tan casi invisibles, tan caricia,
inventarte otra piel con mis manos,
otro cuerpo en otro cuerpo
y dejar la desnudez en las palabras,
decirte que no soy yo,
que soy otro cuerpo de otro cuerpo
y sin comprendernos ser otros en otros,

tan silencio, tan casi invisibles, tan caricia.

Esteban Pérez Sánchez  3.9.2017

sábado, 2 de septiembre de 2017

AHÍ JUGABA -DIJO EL TIEMPO-





Ahí jugaba –Dijo el tiempo-
Miré mis manos, la piel de los días
y no quise sentirme su cómplice.
El eco de los niños en calles llenas de vacío, gritaba,
las ventanas cerradas de las casa
sin madres asomadas,
tal vez el recuerdo cuenta hasta cien
y alguien se esconde,
tal vez la primera caída, el primer beso,
tal vez la muerte.
Hay aprendí a perder –Dijo el tiempo-
Y miré mi pelo blanco, la barba de una semana,
como barro en la cara,
como esos dioses de lodo y agua
y me sentí escondido en mí mismo
esperando, aún, que alguien me encontrara.




Esteban Pérez Sánchez  2.09.2017

viernes, 1 de septiembre de 2017

EL ROSTRO DEL CAMINO




Como un algo que siempre te olvida,
el rostro del camino
y sabes y sé que el hoy es incierto,
que el equipaje es tan sólo una mirada,
que tan sólo son tiempos fugitivos,
que tan sólo son huidas que se quedan
en nosotros,
en un mí, dividido entre ausencias y llegadas,
donde te espero, donde me espero.
El tilinteo de las hojas,
como una campana tañendo silencios.
Tantas veces he salido vestido de tu desnudez,
con tus ojos en mis ojos,
con el amor como un único calendario
y sé que piso un tiempo que no existe,
hoyando la hojarasca descalzo,
buscándome la noche en otra luna,

permitiéndome saber que el fracaso es el deseo.

Esteban Pérez Sánchez 1.09.2017

jueves, 31 de agosto de 2017

POESÍA




Que no me conozca si me nace,
ni de trigo, ni de niño, ni de pan,
que sea la sombra y no el libro lo que lea,
el perfume, la tierra sobre la palabra, la audacia,
un vestido rasgado, un paisaje, una caricia robada
entre el viento y la frontera de la noche
y cuando llegue y roce la sangre y me cautive
y me invite a callar tu nombre y así no lo haga;
podremos mirarnos de frente,
abrir la ternura y el odio,
hasta que comprendamos que no somos imperativos,
que yo no pertenezco a nadie
y tú, a todos.
Que no me conozca si me nace,
ni de trigo, ni de niño, ni de pan.

Esteban Pérez Sánchez   31.08.2017






miércoles, 30 de agosto de 2017

ERA COMO QUEDAR EN LA SIGUIENTE PÁGINA




Era como quedar en la siguiente página.
Tu piel perfumada de tiempo,
Yo, olía los rincones de todas las palabras,
tu cabello claro acentuaba la tarde
y mirábamos la ventana como buscando
un hogar para la lluvia,
después, las horas eran Eva, la manzana, la serpiente,
el expulsar a Dios del paraíso,
en cada sonrisa hecha amargura,
en cada silencio de piel,
en cada caricia de libertad apresada en nuestras manos.
Luego peinaba tu pelo con los dedos
en ese laberinto de tierra y de noche y de vida.

Después nos encuadernábamos,
teníamos que colocarnos en la estantería,
obviar los título de cada uno
y que conocíamos nuestros finales.

Sonreímos, de una manera dulce y melancólica,
mirándonos en silencio

y era como quedar en la siguiente página.

Esteban Pérez Sánchez  30.08.2017

martes, 29 de agosto de 2017

GRITABA LA NOCHE A LOS VECINOS



Gritaba la noche a los vecinos,
a eso de las tantas,
a veces ocurre lo contrario,
a veces les aviso y les digo, a modo de queja,
que la luna tiene forma de payaso,
que las nubes ríen,
que tengo un sueño debajo de las sábanas,
que aún no he muerto del todo
y la lluvia descansa en el tejado
y un gato es el corazón que falta.

Hay mañanas que me quedo por la calle
y bajan los gritos en silencio,
les doy los buenos días y bostezo,
como un símbolo de desesperanza,
suelo llevar mi traje de batalla,
perdón,  quería decir pijama,
unas señales de carmín y sin corbata,
me ato los cordones que no llevo
y se me quedan mirando,
tan incomprensibles
y yo los silencio, hasta volverlos sordos,
les miro y me doy cuenta
que hay gente que muere de oído.
Luego me siento en la acera
y veo caer gatos
y maullar a las nubes

y arañar charcos.

Esteban Pérez Sánchez  29.08.2017




lunes, 28 de agosto de 2017

SILENCIO




Te quedas mirando al silencio,
paseas por la casa rozando las paredes,
en la mesa hay unos libros abiertos,
como un espacio recordado
en donde el tiempo es un marca páginas.
Has estado en desacuerdo con tantos personajes,
con tantos finales,
has hecho anotaciones en la espalda de la vida,
la imaginación es humo de violetas
y también la última lluvia.
Te asomas a la ventana,
como buscando un argumento que te falta,
también hay soledad en quienes caminan.
Después ya no buscas otro después
y hueles el viento y la sal entre los plátanos,
los coches, el asfalto, la vida que no tienes
y te giras y giras, como un baile maldito.
Tal vez seas el propio silencio

o los libros que el tiempo va marcando.


Esteban Pérez Sánchez   28.08.2017

domingo, 27 de agosto de 2017

PASOS






Como un lazo corredizo que nada detiene,
el primer paso,
un abrazo roto, cristales del alma,
no sabíamos secar las lágrimas si no era con una sonrisa.

Después,
tal vez antes,
aprendimos a ser el mismo libro pero con diferentes finales
¿Fue el segundo paso?

Es ahora
cuando ya es tarde,
ahora que tenemos la palabra,
ahora que podemos mirarnos y mentirnos
ahora que creemos en la esperanza,
es el tercer paso

y sólo nos queda seguir caminando   27.08.2017


sábado, 26 de agosto de 2017

TENDÍA LAS MANCHAS DE BARRO





Tendía las manchas de barro,
los vacíos de los juegos sin heridas,
dejaba la lluvia colgando
y un niño contaba hasta cien y el sol se escondía.

Un árbol se columpiaba en las manos del tiempo
y el viento era el mar,
una ola la arena,
la sed era el agua
y la sombra tu piel, como una arboleda
de nubes con raíces de violetas.

Nadie regresaba de la realidad,
sólo la espera estaba tranquila,
la impaciencia era la libertad,
el amor una cárcel,
un te quiero el olvido,
los niños los hombres,
las lágrimas los segundos,
un reloj la sonrisa
y tendía las manchas de barro
los vacíos de los juegos sin heridas,
y dejaba la lluvia colgando
y un niño contaba hasta cien y el sol se escondía.

Esteban Pérez Sánchez   26.08.2017


viernes, 25 de agosto de 2017

LA ÚLTIMA OLA




Dijiste ¿Vamos a esperar a la última ola?

Llevabas en las manos una primavera,
la tristeza en el gesto de quien ha ganado una guerra,
de quien conoce los rostros de los perdedores
y el viento a nuestro lado mecía violetas y lunas.

-El tiempo es un navío perdido en otro tiempo-
Creo recordar que te dije entre el silencio
y todo fue un eco de distancia,
como quien intenta comprender al otro
sabiéndonos incomprensibles en la sonrisa.

Dijiste ¿Vamos a esperar a la última ola?

Aleteaban los girasoles y la noche nos abandonaba,
ya sabíamos atarnos los cordones de la vida,
ya podíamos estar descalzos entre cristales rotos,
ya podíamos ser también como los muertos.

Tal vez comprendimos que éramos ese después
que existe en la desesperanza.
Qué éramos la última ola.


Esteban Pérez Sánchez  25.08.2017


jueves, 24 de agosto de 2017

LA LUZ DE LA SOMBRA




Como eco de otoño,
su rostro era en un manantial de sombra,
de sed apagada
y un beso de tiempo la vida llevaba.

Las rocas y el agua,
eran el vestido de aquella muchacha,
de blanco rasgado
y su melena de lluvia sobre la espalda.

Qué no quiero aire
que a viento no sepa, la chica cantaba,
danzaban las hojas
y de luna la noche dormía en las ramas.

Y después del viento
llegó la hojarasca,
cada hoja tenía un sabor a alba

y un hola de luz y un adiós de plata.


Esteban Pérez Sánchez  24.08.2017

miércoles, 23 de agosto de 2017

PREPARABAS LA NIEBLA




Preparabas la niebla con una pizca de amaranto,
yo, hacía como que estaba leyendo un mapa de un tesoro,
te vi cortar un trozo de luna y tu vestido blanco sonreía
cuando el viento entre los ventanales lo volvía mariposas,
en silencio me rogabas que te alcanzase un deseo
y en silencio te enseñaba mi naufragio entre tus mares.

El navío de la noche nos fue sucediendo y también el tiempo,
yo, hacía como que escarbaba la tierra de tu cuerpo,
y eras, amor, la bruma fugitiva de la desesperanza,
recuerdo que buscaba los mástiles, somnoliento,
y desnudaba el velamen de la vida y quedábamos varados

como aquellos que nunca quisieron ser eternos.


Esteban Pérez Sánchez   23.08.2017

martes, 22 de agosto de 2017

PORQUE TODO ES UN VESTIDO DE LUNA SIN NOCHE





Porque todo es un vestido de luna sin noche,
cuando recogemos los vacíos de las manos
y hay preguntas de piel en las miradas
y un no querer acertar nunca en las respuestas.

Te veo caminar por la casa con las primeras luces,
tan cómplice del alba y de las sombras,
son dulces de tiempo y hay vaho en los cristales
y un claro de violetas sobre el sabor de las sábanas.

Te llamo por tus ojos en los labios del deseo,
como una circunstancia de la filosofía del olvido
y todo el ámbito se decreta sitiado por el aroma
de un café que sabe a demasiados nombres.

Después, ignoramos, debatiendo en la sonrisa,
que no somos del tiempo, ni de nosotros mismos
y desaparecemos en el otro sin silencios, sabiendo,
que todo es un vestido de luna sin noche.

Esteban Pérez Sánchez 22.08.2017


lunes, 21 de agosto de 2017

INVISIBLES LOS SEGUNDOS





Invisible los segundos,
sólo el aire moviendo las hojas,
entrelazando la piel de rostros ajenos,
respirando al amor antes de que sea viento,
antes de que sea un olvido furtivo.

Das la mano a una canción e improvisas
y te preguntas ¿Qué ha ocurrido?
sobre un suelo de hojarasca y sombra de lluvia,
donde baila el silencio del futuro,
donde todo es ayer entre ramas vacías,
entre calles enredadas en hierba seca y grises adormecidos.

Invisible el refugio de la huida,

tal vez es el propio corazón el destino.


Esteban Pérez Sánchez  21.08.2017